Muchas personas mayores empiezan a escuchar menos y automáticamente piensan lo peor…

Estos signos suelen aparecer de forma progresiva.
La conexión con la memoria y el cerebro, uno de los hallazgos más importantes es que la pérdida auditiva no tratada puede afectar otras funciones mentales.

Estudios han encontrado que puede aumentar el riesgo de deterioro cognitivo, puede contribuir al aislamiento social y puede exigir más esfuerzo mental al cerebro.

Esto ocurre porque el cerebro usa más recursos para entender sonidos, dejando menos capacidad para memoria y atención.

Es importante saber que no todo problema auditivo comienza en el oído. En muchos adultos mayores, la dificultad real está en cómo el cerebro interpreta los sonidos.

Por eso, si alguien “escucha pero no entiende”, no debe ignorarlo. Detectarlo a tiempo no solo mejora la comunicación, sino también la calidad de vida, la independencia y hasta la salud mental.

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